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Ticos pobres sufren inflación alta; ticos ricos inflación baja

San José. El Financiero.cr.com. | 1 de Marzo de 2009 a las 00:00
Los precios aumentan más que la inflación promedio para los pobres, y a un ritmo menor para los más ricos en Costa Rica. Esto va más allá de la lógica conclusión de que quienes ganan menos sufren más con los aumentos por tener menos opciones de recorte. Desde el 2006, los sectores con menores ingresos enfrentaron un aumento en su gasto promedio diez puntos más que el enfrentado por los grupos con más recursos. Por si fuera poco, en los últimos años la desigualdad se incrementó, como lo evidencian las mediciones del coeficiente de Gini, que en el 2007 alcanzó su nivel más alto en 20 años (0,4291). Quiere decir que se deben revisar varias premisas que se han utilizado en la política socio económico por años. Y pronto, porque la crisis internacional aumenta la presión. La evidencia Los que ganan menos sufrieron un aumento de precios de un 37% desde el 2006, comparado con un 32% para la clase media, y apenas un 27% para las personas con las mayores ganancias. Esto según el análisis de EF, con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Las clases baja y media incluso soportaron un aumento de precios mayor que la inflación, que alcanzó un 30% en ese período, según la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC). En contraste, quienes tenían billeteras fuertes fueron quienes se beneficiaron con un aumento en su costo de la vida menor al promedio. Es como tener tres inflaciones en Costa Rica, una para cada sector. Es una metáfora, ya que el concepto de inflación es general. Sin embargo, este concepto ilustra que los diferentes bolsillos reciben golpes distintos, y la necesidad de una revisión a fondo en esta área, donde se requieren nuevas estrategias para lograr resultados. Impacto diferenciado Quien bebe whisky y viaja en avión vio menos afectada su economía que quien come arroz y viaja en bus. Así puede ilustrarse el efecto: gran parte de la disparidad se basó en el aumento de los alimentos (63%), más del doble del promedio general del IPC. “El grupo de alimentos sube más que otros, como entretenimiento. Y los sectores con menores ingresos tienden a dedicar más recursos de sus ingresos a alimentarse”, comentó Federico Chan, economista y gestor de riesgo. Esta posición es compartida por los sociólogos Silvia Lara y Jorge Vargas, y el economista Juan Diego Trejos. “En la canasta de menores ingresos, los alimentos es lo que más pesa”, dijo Lara, mientras Trejos comentó que los resultados podrían ser coyunturales. “Los precios de los alimentos aumentaron más en los últimos años; sin embargo, en un mediano plazo, los precios de todos los grupos tienden a comportarse igual”, dijo Trejos. Empero, podría tratarse de una situación que no sea tan pasajera: la tendencia del 2007 se profundizó en el 2008. Esto podría agravarse en el contexto de la crisis financiera internacional, que empezó a generar secuelas en el país, como la caída de en el Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE), que en el último trimestre del 2008 registró su mayor caída desde 1991: una reducción de 3,14%. Además, incluso entre los alimentos, fueron más castigados los sectores más humildes: mientras el pan y el arroz se dispararon, la carne y el whisky tuvieron ascensos menos espectaculares. El panorama se repitió en el sector del transporte. La mayor alza fue para quienes utilizaron locomoción modesta, seguidos por los usuarios de taxi, y en último lugar, los pasajeros de avión. Chan acotó que se podría estar ante problemas más severos en el campo alimentario. “La población mundial crece un 2-3% anual, y el área sembrada se estancó”. Brecha se ensancha Estos datos obligan a revisar las políticas sociales. Debe recordarse que en el combate a la inflación, es clave que los aumentos salariales alcancen el paso del IPC. Así, los salarios crecientes o incluso los aumentos que se promocionan como forma de igualar el alto costo de la vida, pueden resultar una ilusión para los sectores bajos y medios. La actual coyuntura apunta en esa dirección. Desde julio del 2006, los aumentos salariales en el sector público (sin incluir anualidades) incrementaron el salario en un 27,29%, mientras en el sector privado lo hicieron un 30,82%. Debe recordarse que esto se presentó en un contexto de aumento de la desigualdad. El sociólogo Jorge Vargas resaltó que en esta materia se experimentó un fuerte incremento desde la década de los noventas, que no se ha logrado revertir. La brecha podría ser más grande: Chan comentó que además de un impacto diferente para cada sector, gran parte de la población rural no se incluyó en el modelo del IPC actual (114 distritos de la Gran Área Metropolitana). Y en el campo es donde hay mayores niveles de pobreza. Sobre el tapete Hay algo en lo que parece existir coincidencia: hacen falta nuevas y más profundas investigaciones sobre la inflación. Víctor Hugo Céspedes, vicepresidente del INEC, destacó que las ponderaciones realizadas sobre los diferentes efectos de la inflación deben afinarse, ya que las canastas de consumo se basaron en estructura de gasto con base en grupos de bienes y servicios, y no por artículos, como se hace en el IPC general. “Este cálculo más refinado y aceptable está pendiente de ejecución”. Precisamente los analistas consideran que se requieren afinar los datos, así como la estrategia social. Empero, los cambios son de alto fuste, desde mejorar la estrategia de empleo, hasta la forma de enfrentar la desigualdad. Ello requerirá de una vigorosa voluntad política, que es complicada en medio de un año de campaña electoral. Hay poco margen para grandes reformas. Entretanto, se recomienda seguir la pista a los impactos para los diferentes estratos sociales, e insistir en que la inflación está lejos de ser una sola para todos. Inflación a trasluz La inflación es el aumento sostenido y generalizado de precios, pero no es sencillo delimitarlo. General: Se construyen índices para estimarla, porque sería costoso y complicado medir todos los aumentos, en todos los lugares. Cálculo: El índice más representativo es el IPC, variación promedio de un grupo de bienes y servicios representativos: en el 2006 se pasó de un grupo de 200 a 292. Tiempo: El cálculo se actualizó en el 2006, pero empezó a elaborarse en el 2004. Como se recomienda revisarlo cada cinco años, se debería actualizar. Además, la población evaluada no incluyó gran parte del sector rural. Fuente Federico Chan, economista.

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