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Invistigan a funcionarios y trabajadores del Seguro Social por envenamiento en Panamá

Agencia AFP. Desde ciudad Panamá. | 13 de Octubre de 2006 a las 00:00
La Procuraduría General y la Medicatura Forense de Panamá abrieron una investigación a los principales funcionarios de la estatal Caja del Seguro Social y a los trabajadores del laboratorio que fabricó un jarabe contaminado causante de la muerte de 21 personas. Dos semanas después que el ministerio de Salud reconociera que enfrentaba una enfermedad desconocida y retirara del mercado preventivamente el medicamento Lisinopril, de los laboratorios Normon de España, un estudio del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, Estados Unidos, reveló la fuente de contaminación. Un jarabe sin azúcar recetado a pacientes diabéticos, hipertensos y a niños con gripe, fue contaminado con la sustancia dietinelen glicol, un químico de uso industrial que se utiliza como refrigerante en los radiadores de autos, reconoció el director de la CSS, René Luciani. El Ministerio de Salud anunció que los asegurados que presenten los síntomas del síndrome serán tratados con Fomepizole, un antídoto que evita la muerte. Luciani confirmó que el laboratorio fue cerrado el jueves y siete medicamentos elaborados por la CSS, sospechosos de estar contaminados con la misma sustancia, fueron prohibidos para el consumo humano en medio de sospechas de negligencia y mano criminal. El procurador general encargado, Rigoberto González, dijo que la fiscalía auxiliar y la medicatura forense realizaron autopsias y recogieron muestras en el laboratorio estatal para determinar si existe una conspiración. Luciani confirmó que son analizados otros 24 medicamentos elaborados con 62 materias primas, mientras se le sigue la pista a 80.000 frascos del jarabe expectorante sin azúcar distribuido entre pacientes de la seguridad social durante septiembre. La directora de servicios médicos de la CSS, Rosario Turner, reconoció este viernes que el laboratorio de medicamentos producía fármacos sin registros sanitarios y el Instituto de Análisis Especializado (IEA) de la estatal Universidad de Panamá dijo que los medicamentos no eran revisados desde el año 2002. En medio del pánico y el recelo de miles de pacientes de la CSS, que han dejado de utilizar sus servicios o temen ser afectados por un medicamento mal elaborado, la prensa local exigió se anuncien la medidas que se adoptarán para devolver la confianza a los pacientes. "Para aumentar el horror, hemos descubierto que ninguno de los medicamentos elaborados por la CSS cuenta con un registro sanitario, tal cual lo exige la ley", advirtió el diario La Prensa. "La gente no quiere las medicinas del Seguro Social, pero al mismo tiempo piden que las recetadas sean accesibles a sus bolsillos" para comprarlas en las farmacias privadas, reconoció el portavoz de la Asociación de Médicos de Medicina General, Antonio Jaramillo. Jaramillo dijo que mientras se supera la crisis, los galenos no saben qué recetarle a los pacientes.

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