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Conmemoran asesinato de monseñor Romero con esperanzas

San Salvador. AFP. | 24 de Marzo de 2009 a las 00:00
Los salvadoreños se aprestan a conmemorar el vigésimo noveno aniversario del asesinato del arzobispo Oscar Arnulfo Romero con la esperanza de que el nuevo gobierno de izquierda, que asumirá el 1 de junio, cumpla su legado para con los pobres. Bajo la coordinación de la fundación que lleva el nombre del extinto arzobispo, los actos tienen como telón de fondo el triunfo en los comicios del 15 de marzo del candidato izquierdista Mauricio Funes. "La conmemoración del martirio de monseñor Romero tiene este año un especial signo de esperanza. Esperamos que el nuevo presidente (Funes) ayude a los pobres", declaró a la AFP el presidente de la Fundación Romero, monseñor Ricardo Urioste. Funes declaró el lunes que dedicará su mandato a trabajar por los "pobres y vulnerables" para honrar a Romero. "Así como nuestro obispo mártir dijo que la Iglesia en El Salvador sólo podía tener una opción preferencial por los pobres, en mi presidencia los favorecidos serán los vulnerables y excluidos", aseguró Funes en un comunicado enviado desde Brasil, donde cumple su primera visita al extranjero como presidente electo. Al proclamarse presidente electo, Funes recordó que "el mensaje profético" del arzobispo asesinado, para quien la iglesia debía tener una opción preferencial por los pobres, "será la ruta de mi accionar". Urioste reconoce que ayudar a los pobres en El Salvador se constituirá en un desafío por "la infinidad de problemas", pero estima que "con creatividad" se puede lograr un cambio. El Salvador, con escasos 20.742 km2 y 5,8 millones de habitantes, tiene una pobreza del 35%, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Más allá de luchar por los más necesitados, el presidente de la Fundación Romero espera que Funes admita "la responsabilidad" del Estado por no haber investigado un asesinato que conmovió a la comunidad internacional. Defensor de una opción preferencial por los pobres y por denunciar la injusticia social y la represión militar vigente en El Salvador, Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un francotirador contratado por la ultraderecha, que le disparó cuando oficiaba misa en el hospital de cancerosos la Divina Providencia, en el noroeste de San Salvador. "En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: cese la represión", fueron las últimas palabras que dirigió Romero a los miembros de los cuerpos de seguridad y a los soldados. Una comisión de la Verdad, creada por la ONU en 1993, culpó como autor intelectual del asesinato de Romero al mayor del ejército y líder de derecha Roberto D'Aubuisson, quien había fallecido de cáncer en 1992. El arzobispo será recordado el martes con misas en la capital y en la mayoría de los templos del país. La causa para beatificar a Romero se inició a nivel local el 24 de marzo de 1994 y luego en 1996 pasó a Roma, donde el expediente se encuentra en la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe a la espera de pasar a la Congregación para la causa de los Santos.

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