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Chatarreras ticas esconden extrañas colecciones de bienes robados

San José. nacion.com. | 1 de Junio de 2009 a las 00:00
Mientras registraba una recicladora en busca de bienes robados al Estado, un grupo de objetos -apilados en una esquina- atrajo la atención de un agente judicial. “Eran cascos y escudos de la Policía, y nadie supo explicar cómo llegaron allí”, expresó el oficial. En ese mismo negocio, situado en Río Azul de La Unión, las autoridades encontraron cascos de la Cruz Roja, así como tarros con restos de peligros químicos. En chatarreras ubicadas a lo largo y ancho del país, el OIJ ha encontrado algo más que cables, trozos de puentes y señales. Allí han ido a parar miles de objetos de instituciones públicas, como dos camas que desconocidos sacaron de la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital capitalino. Ambas aparecieron en una recicladora de Paso Ancho (San José). “Él administrador del hospital no se explica cómo las sacaron pues se supone que estaban en uso”, declaró un agente del OIJ. La compañía Intel y el Departamento de Ingeniería del Tránsito sufrieron también robos inexplicables. A Intel le sustrajeron más de 900 componentes de acero inoxidable, cada uno valorado en más de $ 1.000, que aparecieron en una chatarrera de La Uruca. A Tránsito le sustrajeron el cerebro electrónico de un semáforo, equipo que cuesta $ 3.000. Lo sacaron de una bodega, recién llegado al país, y apareció en la recicladora de Paso Ancho. Allí también fueron halladas bicicletas, motos y hasta una patrulla del Ministerio de Seguridad Pública. Los vehículos estaban desechados, pero de la institución salieron sin cumplir con las formalidades del caso. El Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) también ha sufrido los embates del hampa. Miguel Carabaguíaz, su presidente ejecutivo, comentó que los robos abarcan desde clavos hasta vagones. “Esto nos cuesta millones de colones en pérdidas, aparte del estado en el que queda el tren”. En una chatarrera de Siquirres, los agentes del OIJ encontraron el “pulmón” de un freno de tren, así como una cambiadora de vías. El chatarrero de Siquirres, de apellido Gómez, fue sentenciado a un ño de prisión. La Policía Judicial tiene en la mira varios vagones que están en poder de particulares. Uno de ellos está en una finca de La Alegría, en Siquirres. Otro fue convertido en una casa, en La Rita (Pococí), mientras que al tercero lo equiparon como restaurante en Quepos. “Los vagones no deberían estar en manos de terceros. Si alguien lo posee, es porque fue robado al Incofer o lo trajo del exterior. “Nosotros hemos vendido vagones como chatarra, pero estos salen del país y nunca se van enteros: los cortamos”, agregó Carabaguíaz. En La Rita, la Policía Judicial también encontró cuatro inmuebles (entre estos, un taller mecánico) que fueron edificados con rieles del ferrocarril. El OIJ halló, en una recicladora de Cristo Rey (San José), 20 toneladas de expedientes judiciales que salieron en condiciones anómalas. Asimismo, en una chatarrera de La Capri, en Desamparados, apareció una silla giratoria de la Asamblea Legislativa (de tapiz rojo) y una gata hidráulica de propiedad del ICE, utilizada para montar carretes de cable telefónico. A una recicladora de Río Frío, en Sarapiquí, fueron llevados equipos de cómputo de la Universidad de Costa Rica que salieron clandestinamente, mientras que, en un local de Paso Ancho, el OIJ decomisó dos lentes fotográficos (cada uno de ellos valorado en más de $2.000) robados de los laboratorios del Poder Judicial. En abril, de una casa de Pocora (Guácimo), el OIJ recuperó la campana colonial robada del templo de Térraba (Buenos Aires, Puntarenas). La habían cortaron en piezas para separar el oro del cobre. Otro robo insólito estuvo a punto de concretarse. En un camión, unos sujetos intentaron robar la escultura del Cristo resucitado , a la entrada de Desamparados (San José). Usaron cadenas, pero un vigilante privado dio la alarma.

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