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Falsos pobres ticos engañan al Estado para recibir ayudas

San José. lanacion.com. | 6 de Julio de 2009 a las 00:00
Ellos logran burlar los controles del Estado con tretas que van desde simples mentiras, como reportar un salario menor, hasta artimañas más elaboradas como falsificar el acta de defunción de su propia madre. Se trata de falsos pobres que han depurado la fría técnica del engaño para beneficiarse de las ayudas económicas que destina el Estado a las familias más pobres. Los objetivos de estos timadores son los subsidios del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), los bonos del Banco Hipotecario de Vivienda (Banhvi) y las becas del plan Avancemos, creadas para evitar la deserción estudiantil. Mientras ellos logran colarse en la lista de beneficiarios, miles de personas que sí requieren de la ayuda hacen fila. Pese a que las entidades no cuentan con estadísticas sobre estas irregularidades, admiten que el problema es grande. “En este país hay 200.000 familias pobres y 100.000 más que quieren serlo”, manifestó José Antonio Li, presidente del IMAS. Aunque las instituciones afectadas defienden sus sistemas de control, reconocen que “no son infalibles” y que los estafadores se las ingenian para burlarlos. El problema ha quedado en evidencia en estudios y auditorías de organizaciones independientes. Por ejemplo, un informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) reveló que seis de cada 100 becas estudiantiles otorgadas en el 2008 por el Fondo Nacional de Becas (Fonabe) y el IMAS beneficiaron a alumnos de hogares de altos ingresos. Dicho programa se financia con ¢55.000 millones y pretende cubrir este año a 150.000 estudiantes de escasos recursos con becas de ¢15.000 y ¢50.000 mensuales. A raíz de esta situación, el IMAS asumió la ejecución total de las becas y maximizó los controles. En los últimos meses, 3.000 muchachos que recibían el beneficio declinaron realizar los trámites requeridos (como un estudio socioeconómico) para mantener la beca. Li consideró que unas de las posibles explicaciones de este “desinterés” es que esos muchachos sabían de antemano que no calificaban para recibir la ayuda. De hecho, hace unas semanas se detectaron cuatro beneficiarios de Avancemos, cuyas familias tienen ingresos altos, carros y al menos una propiedad. “Cuando hay programas masivos no hay perfección, no hay sistema infalible, nosotros apelamos a la buena voluntad”, detalló Li. Otro beneficio apetecido por los falsos pobres son los subsidios que otorga el IMAS a familias que no pueden pagar alquiler (hasta ¢60.000 por mes por un máximo de seis meses). Li relató que este año se han detectado cinco familias que reciben dicha ayuda pese a tener hasta tres casas a su nombre. Incluso, contó que un hombre acudió en dos ocasiones a pedir ayuda económica para costear el funeral de su madre utilizando un acta de defunción falsa. Con los bonos de vivienda, que están en 5.025.000 colones por familia, también hay anomalías. Un estudio del Colegio de Ingenieros y Arquitectos presentado hace dos semanas reveló que de 269 casas construidas con bono, 75 (28%) tienen acabados de lujo, más de 100 metros cuadrados y costosas ampliaciones. Lo anterior significa que los dueños tenían posibilidad de inyectarle dinero a las casas para que fueran más grandes y detalladas y que por tanto no calificaban para recibir un bono. El gerente del Banhvi, Juan de Dios Rojas, explicó que el control depende de las entidades autorizadas para tramitar los bonos. La junta directiva solo revisa un 20% de los bonos aprobados. Al año se tramitan 12.000 bonos y hay 3.000 solicitudes en espera. Rojas dijo que entre las formas de engaño figuran: reportar un salario inferior y poner las propiedades a nombre de otra persona

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