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Toque de queda no le suena a músicos en Tegucipalga

Tegucigalpa. Acan-efe. | 9 de Julio de 2009 a las 00:00
El toque de queda decretado por las autoridades del nuevo Gobierno que encabeza Roberto Micheletti no sólo ha trastocado las costumbres de los hondureños, que ahora retornan más temprano a sus casas, sino que ha "callado" trompetas, guitarras y voces de cientos de grupos nocturnos en Tegucigalpa. Con el horario reducido son pocas las contrataciones que logran los mariachis, tríos y demás agrupaciones que aprovechan las noches para ofrecer sus servicios, con tarifas "negociables", según dicen. La realidad para los músicos ha cambiado desde el 28 de junio, cuando el presidente Manuel Zelaya fue desalojado del poder por los militares, que lo sacaron del país con destino a Costa Rica, y de que Micheletti asumiera el Gobierno y decretara un toque de queda. Son pocos los grupos que se observan en el Boulevard Morazán, donde tradicionalmente se contratan músicos para animar celebraciones u ofrecer serenatas, relató a Acan-Efe Juan Martínez, un veterano taxista hondureño, que cambió sus clientes del día a día por el enjambre de periodistas que llegó al país. Las contadas agrupaciones que se observan en las calles deben irse con su música a otra parte tan pronto cae la noche, aunque en los últimos días la medida se ha flexibilizado y ahora empieza hacia las 23.00 horas hasta las 4.30 del día siguiente. "Ya no hayamos qué hacer con este toque de queda. Esto nos ha destrozado a nosotros los mariachis", declaró Walter, integrante del conjunto "Los Halcones", mientras esperaba algún cliente antes de volver su casa a una hora en la que hace apenas unos días la noche apenas empezaba. "Tenemos hijos en los colegios", se lamentó, mientras sus compañeros complementaban sus respuestas exponiendo la misma situación. "No son cantidades las que hacemos (...) y de repente nos quitan las horas en las que podemos trabajar", añadió Tomás, mientras sujetaba su chaqueta negra, bastante desteñida por el uso. Mientras en Comayagüela, la localidad que junto a Tegucigalpa forman la capital hondureña, un trío, armado de acordeón y guitarras, recorría las calles en busca de algún cliente. "Estamos en crisis. Desde que comenzó el toque de queda no se hace nada", se quejó Jorge Varela, acordeonista de "Los viajeros del norte", un grupo que toca "toda clase de música". Su compañero Gilberto Amador aseguró, entretanto, que lo han venido a "arruinar", pues ya no "pisto" (dinero). Si "Mel", como conocen los hondureños a Zelaya, "no se hubiera puesto con lo de la cuarta urna no estuviéramos en el relajo que estamos viendo", aseguró. Aludió así a una votación no vinculante que promovió el mandatario depuesto para consultar a la población sobre la necesidad de una reforma constitucional, lo que fue visto por la oposición a Zelaya como un intento de volver al poder en el futuro. Aunque la situación aprieta, algunos grupos, como el mariachi "Honduras", hacen gala de sus estrategias para las épocas de vacas flacas y han apelado a los "ahorros" que han hecho en conjunto, aunque admiten que su situación financiera se puede complicar. "Hay que esperar la voluntad de Dios", dijo con la resignación de sus 67 años Calixto Aguilar, en tanto que su compañero, de unos 30 años y quien prefirió no suministrar su nombre, aseguró que ahora vive "de lo prestado". Y mientras los instrumentos musicales vuelven a casa temprano y a veces sin ser usados son numerosos los bares, restaurantes y todo tipo de negocios que despiden antes de lo normal a sus clientes, para dar paso a jornadas solitarias en las calles capitalinas.

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