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Diálogo en Costa Rica más cerca de estancarse o fracasar

Tegucigalpa. Acan-efe. | 18 de Julio de 2009 a las 00:00
La segunda ronda de diálogo entre las comisiones del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y el actual gobernante, Roberto Micheletti, está más cerca de estancarse o fracasar, según el analista hondureño Manuel Torres. Torres dijo en entrevista con Acan-Efe que las dos partes han llegado a Costa Rica "sin haber variado sus posiciones con respecto a la primera cita" y "están más cerca de estancarse o fracasar, que de encontrar una salida a la crisis" que vive Honduras desde el 28 de junio pasado, cuando Zelaya fue derrocado por los militares. Aquel mismo día, el Parlamento designó presidente a Roberto Micheletti, del también gobernante Partido Liberal de Honduras. Torres señaló que el golpe de Estado ha creado una "profunda agudización y polarización entre la población hondureña", y sigue siendo "rechazado internacionalmente", lo que "es grave para el país". Destacó que quienes defienden el derrocamiento de Zelaya esgrimen "la amenaza internacional" como elemento que les da "fortaleza" y sacan a relucir constantemente al presidente de Venezuela, Hugo Chávez. "El golpe de Estado se alimenta más en Honduras desde posiciones más antichavistas, que de la propia legitimidad del golpe o de la oposición a Manuel Zelaya", expresó Torres, director de la Agencia Audiovisuales y Análisis de Prensa. Agregó que en algunos sectores de la derecha hondureña, "la impresión que dan es que no es Manuel Zelaya el que puede volver, sino Hugo Chávez, como si él hubiera sido presidente de Honduras". Por la polarización que vive el país, Torres percibe que Honduras "parece prepararse mentalmente para revivir el conflicto (bélico) de 1969 con El Salvador, y convocar a una unidad nacional para enfrentar una hipotética invasión". Hace 40 años, Honduras y El Salvador vivieron una guerra de 100 horas que se inició el 14 de julio y finalizó el día 18. Ese conflicto unió a los hondureños sin distinción, pero esa unidad se desintegró con el tiempo y el país siguió con su inestabilidad política, marcada por golpes de Estado durante la segunda mitad del siglo XX, cuando fueron derrocados tres presidentes (1956, 1963 y 1971). La última etapa de los militares concluyó en 1982, cuando el país retornó a la democracia con el presidente Roberto Suazo, del Partido Liberal. Torres dijo que tras esta segunda ronda de diálogo "es difícil que haya una tercera, salvo que el tema fundamental del retorno de Manuel Zelaya adquiera posibilidades reales". En lo que respecta al movimiento popular hondureño, dijo que "mantiene una resistencia", exigiendo en las calles el regreso de Manuel Zelaya. Además, ocurre que en el país hay una censura sobre lo que está ocurriendo en el interior, que es muy poco conocido para los que viven en la capital, agregó. "Eso da la impresión de que todo el movimiento de resistencia se reduce a Tegucigalpa, lo que no es cierto", según Torres. Al valorar el papel del movimiento popular hondureño, expresó que todavía no asume su papel, porque está abocado a las tomas de carreteras y a la lucha contra el golpe de Estado. El movimiento popular "todavía no llega a responderse preguntas fundamentales como qué pasara después de que eventualmente Manuel Zelaya regrese al país", y qué rumbo tomará en "una sociedad cuya transición democrática entró en agotamiento y crisis 27 años después de haberse iniciado". En la actual situación, dijo, "Micheletti simboliza el inicio y su ocaso de la transición" que viene.

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