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Campesinos salvadoreños preparan actos para recordar a los mártires de El Mozote

Agencia AFP. Desde San Salvador. | 13 de Noviembre de 2006 a las 00:00
La Iglesia católica y comunidades campesinas preparan con diferentes actos la conmemoración del 25 aniversario de la masacre de El Mozote, en la que más de 1,000 campesinos murieron a manos del ejército salvadoreño en 1981, informaron los organizadores. "Este año, los actos centrales estarán dedicados a todas las víctimas, pero en especial a los niños y el acto culminante será el 9 de diciembre en El Mozote (200 km al noreste de San Salvador)", declaró a la AFP Norma Rivas, del directorio de la Asociación de Desarrollo Turístico de la zona. El primer acto público "en memoria" de las víctimas de El Mozote será un concierto de música previsto para el martes, mientras que el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI) prepara una exposición fotógrafica y de evidencias de la masacre de El Mozote para el 30 de noviembre. El MUPI sacará además una nueva edición de "Luciérnagas en el Mozote", una publicación que recrea la terrible masacre que conmovió a los salvadoreños y a la comunidad internacional por la crueldad con la que fue cometida, y el libro "Morazán recordando el futuro", una historia gráfica de los años 70 en ese departamento del este salvadoreño, caracterizado por su pobreza y por haber sido el más fuerte bastión guerrillero en la guerra civil (1980-1992). Una procesión y ofrendas florales y una eucaristía presidida por los obispos salvadoreños Miguel Angel Morán y Gregorio Rosa Chávez, así como el sacerdote belga Rogelio Ponseele, quien trabaja en la zona desde hace más de 25 años, culminarán el 9 de diciembre las celebraciones. El grupo venezolano de música de protesta Los Guaraguao tendrá a su cargo el cierre de los actos conmemorativos. La masacre de El Mozote fue perpetrada entre el 11 y el 13 de diciembre de 1981, cuando tropas del ahora proscrito batallón "Atlacatl" del ejército concentraron y asesinaron durante un operativo de "tierra arrasada" a centenares de pobladores civiles, incluyendo mujeres, niños y ancianos, a los que acusó de ser coladoradores de la guerrilla izquierdista. Cuando la guerra ya casi tocaba fin en 1990, Rufina Amaya, la única sobreviviente de la masacre, pidió una investigación a la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador, mediante la cual se indentificó a 765 víctimas y se obtuvo información sobre la participación del comandante del batallón, coronel Domingo Monterrosa, en los asesinatos. Monterrosa murió el 23 de octubre de 1984, en una emboscada que le tendió la guerrilla, en la que también murió todo el mando militar de la región oriental del país que lo acompañaba.

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