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Martinelli tras 100 días de gobierno con estilo propio

Ciudad Panamá. La Voz.com. | 7 de Octubre de 2009 a las 00:00
El presidente Ricardo Martinelli arriba el jueves a sus primeros 100 días en el poder, en los cuales ya cumplió algunas de sus promesas, exigió mayores tributos a sectores poderosos e impuso su estilo peculiar. "Imprimió su velocidad y hasta este momento ha estado tratando de cumplir las promesas que hizo en campaña", dijo a la AP el analista Mario Rognoni, un viejo miembro del opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD), que critica otras cosas del nuevo gobierno y sostiene que al vertiginoso ritmo del presidente no le acompaña todo su equipo. Martinelli, un empresario conservador de 57 años, asumió el 1 de julio para un periodo de cinco años con el compromiso de impulsar un cambio y como pregona, "hasta que un mejor Panamá le llegue a todos". Pero algunos analistas y los dirigentes del PRD, el cual fue vapuleado en los comicios de mayo y quedó inmerso en una profunda crisis, ya cuestionan ciertas acciones del gobernante. Tras su amplia victoria con el 60% de los votos, Martinelli arribó a la silla presidencial y no parpadeó para cristalizar la promesa de su alianza de aumentarle el salario a los policías y pagarle un bono a los adultos mayores de 70 años. Para el sociólogo y escritor Raúl Leis, entre lo bueno del nuevo gobierno están los primeros pasos para el plan del tren metropolitano, que ya tiene a cuatro consorcios aspirando por su asesoría, y algunas iniciativas positivas en el tema educativo. Pero a Leis, un profesor de la Universidad de Panamá en licencia, no le gusta lo que considera "tendencias algo autoritarias" del nuevo líder. En un esfuerzo por recaudar dinero y hacerle frente a sus ofertas populares, el gobierno impulsó rápidamente una reforma de ajuste fiscal para cobrarle mayores tasas a las empresas de la zona libre de Colón, la más grande de Latinoamérica, así como a los casinos y puertos. Batalló con los empresarios de la zona franca que consideraron que los nuevos impuestos restaban competitividad y ponían en riesgo el empleo, pero el gobernante logró establecer el ajuste, aunque a una tasa menor. También abrió otro campo de lucha con empresarios poderosos, al impulsar acciones para recuperar rellenos declarados ilegales en la calzada de Amador, otrora fuerte militar estadounidense en la entrada del Pacífico del Canal de Panamá y ahora una zona turística. De sus dardos no se salvó el ex presidente Ernesto Pérez Balladares, al que cuestionó por beneficiarse supuestamente de concesiones otorgadas por su gobierno (1994-98) para operaciones de juegos de azar, en otra confrontación de alto calibre. "Estamos poniendo al país en orden", afirma el presidente en una cuña televisiva. "Los que no pagaron sus impuestos ahora tienen que pagarlo, y los que pensaban que estaban por encima de la ley, la ley les está cayendo encima". Pero para la ex candidata presidencial del PRD, Balbina Herrera, el mandatario se ha dedicado a "hacer todo lo contrario a lo que dijo en campaña". Por ejemplo, cuestiona que el gobierno de Martinelli diera en contrataciones directas y sin licitar obras por más de 100 millones de dólares --algo que vieron mal otros sectores--. Además, que el presidente se disponga a comprar un nuevo avión presidencial, cuando prometió en campaña usar el suyo, y que no cumpliera su promesa de frenar de entrada la agobiante inseguridad, desafío que heredó. Pero los panameños parecen estar aún en plena luna de miel con el nuevo gobierno y a muchos les atrae un presidente informal que no se anda con pelos en la lengua y que pregona que "ahora le toca al pueblo". Rognoni cree que Martinelli no debe extralimitarse, en tanto Leis le cuestiona su "alejamiento" de la sociedad civil para concertar temas prioritarios del país.

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