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Rodas afirma que es obligación convocar a Constituyente

Caracas. EFE. | 20 de Noviembre de 2009 a las 00:00
La convocatoria de una Constituyente en Honduras es una "obligación" que se afrontará una vez que Manuel Zelaya sea restituido en el poder, afirmó este viernes en Caracas la canciller del Gobierno, Patricia Rodas. "La Constituyente es una obligación y el que la negara dentro de Honduras está justamente atentando contra nuestra leyes, la Constitución, el derecho de nuestro pueblo y la necesidad histórica de reconstruirnos", dijo Rodas al canal estatal Venezolana de Televisión. La canciller, quien participa en el I Encuentro Internacional de Partidos de Izquierda, volvió así a una idea a la que Zelaya había renunciado en el Acuerdo San José-Tegucigalpa firmado el 30 de octubre pasado y que desató el golpe de Estado. Zelaya fue derrocado el pasado 28 de junio, día en que estaba prevista una consulta popular organizada por el propio mandatario con vistas a iniciar un proceso de cambio constitucional, que había sido declarado ilegal por el Parlamento y por el Tribunal Supremo, y era rechazado por la cúpula militar. Rodas, sin embargo, destacó hoy que previo al proceso constituyente debe darse una condición "sine qua non" que es "la restitución del presidente Zelaya". "Debe ser restituido cuanto antes mejor. Entonces el presidente podrá llamar al pueblo hondureño para que se construya el poder constituyente y se reconstruya el Estado de Derecho y la nueva plataforma jurídica que debe protegernos de un nuevo golpe contra la democracia", explicó la canciller hondureña. Rodas manifestó que esa opción en el único camino que le queda al pueblo de Honduras para que "organice su poder constituyente, reconstruya la democracia y entonces se convoquen elecciones". Matizó la funcionaria que una vez dados esos pasos, las elecciones "no estarán en manos de los militares sino del poder constituyente del pueblo". "No habrá otro camino que reconstituir ese poder para que nos retorne la democracia", insistió. Rodas explicó que Estados Unidos ha actuado con una doble moral en Honduras, declarando por una parte la necesidad de restituir el hilo constitucional y por otra sosteniendo y dirigiendo las acciones de los "golpistas". Añadió que Washington no hizo nada realmente efectivo para que quienes se apoderaron del Gobierno se retiren y aseguró que sigue proporcionándoles el oxígeno que necesitan para mantenerse en el poder. "Queremos que se apliquen sanciones contra los responsables cuya economía depende de los mercados norteamericanos. No han sancionado comercialmente a la oligarquía y a los banqueros que patrocinaron y financiaron el golpe", afirmó la canciller. "Nunca hubo sanciones reales hacia esa oligarquía", aseguró la canciller. Manifestó que uno de los factores que sirvió de detonante a la asonada fue la decisión de Zelaya de utilizar, de manera simultánea en una primera etapa, la base militar estadounidense de Palmerola como aeropuerto internacional civil. Asimismo, planteó que la presencia de bases militares de EE.UU. en Latinoamérica tienen como objetivo "imponer un sistema", que es el neoliberal y apuntó que es imprescindible una unión del mayor número de posible de países para contrarrestar esa pretensión. El acuerdo Tegucigalpa-San José, firmado Zelaya y el Gobierno de facto, incluye, entre otros puntos, que el Congreso hondureño resuelva si se restituye o no en el cargo al mandatario depuesto, además de la integración de un Gobierno de unidad y reconciliación nacional y la renuncia a convocar una Asamblea Constituyente. Sin embargo, Zelaya dijo el pasado 15 de noviembre en una carta al gobernante de EE.UU., Barack Obama, que ya no acepta "ningún acuerdo" para su restitución en el poder y reiteró que "el Acuerdo Tegucigalpa-San José queda sin valor ni efecto por incumplimiento unilateral del Gobierno de facto".

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