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Escobar destaca homenaje del Gobierno a jesuitas asesinados

San Salvador. Agencia EFE. | 22 de Noviembre de 2009 a las 00:00
El arzobispo de San Salvador, José Luís Escobar Alas, alabó este domingo el homenaje que el Gobierno del presidente Mauricio Funes rindió a los sacerdote jesuitas asesinados en 1989, y pidió seguir este ejemplo para construir una "sociedad nueva". "Nosotros, como Iglesia, sinceramente vemos con buenos ojos ese gesto y pensamos que es un signo de reconciliación, de unidad y de paz", dijo el prelado católico en una conferencia de prensa luego de oficiar la misa dominical en la catedral capitalina. El pasado 16 de noviembre, cuando se cumplieron 20 años del asesinato, Funes entregó póstumamente a familiares y compañeros de los jesuitas la orden José Matías Delgado en Grado de Gran Cruz placa de oro, el máximo reconocimiento que concede el Estado. Funes, el primer gobernante de izquierda de este país que alcanzó el poder como representante la antigua guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), consideró que este reconocimiento significó "retirar un velo espeso de oscuridad y mentiras para dejar entrar la luz de la justicia y la verdad". Escobar Alas agregó que para el país es bueno que los que "han tenido participación en esta lucha fratricida reconozcan sus fallas y que pidan perdón". "Yo diría que todos, quien más y quien menos, seamos conscientes y sigamos ese ejemplo del Gobierno que es verdaderamente aleccionador para que se construya una sociedad nueva, reconciliada, en paz y que no volvamos al pasado", insistió el religioso. Añadió que "es importante que haya una especie de compromiso social de seguir hacia adelante", al considerar que "pedir perdón es justo" y "beneficioso para todos". El 16 de noviembre de 1989 comandos del Ejército salvadoreño entraron en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA) en San Salvador y dieron muerte a su rector, el jesuita español Ignacio Ellacuría, a los sacerdotes de la misma nacionalidad Ignacio Martín Baró, Armando López, Juan Ramón Moreno y Segundo Montes, y al salvadoreño Joaquín López y López. Asimismo, asesinaron a Elba Ramos, una empleada doméstica, y su hija Celina, de 16 años. Los jesuitas fueron asesinados en el contexto de una ofensiva emprendida días antes en San Salvador y las principales ciudades del país por el FMLN, en una de las más grandes operaciones militares de los insurgentes durante la guerra civil que este país registró entre 1980 y 1992 y dejó un saldo de 75.000 muertos. La Audiencia Nacional de España admitió en enero pasado una querella para investigar a 14 militares salvadoreños por su presunta vinculación con la matanza de los jesuitas.

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