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El Salvador sigue espiral de violencia y cierra con 4.300 homicidios

San Salvador. Acan-efe. | 30 de Diciembre de 2009 a las 00:00
Unas 4.300 personas asesinadas es el saldo trágico que dejará 2009 a las familias en El Salvador, país en el que la violencia sigue una espiral sin salida y supone uno de los principales retos del gobierno, el primero de izquierdas tras dos décadas de administraciones de derechas y una guerra civil. El director de la Policía Nacional Civil (PNC), Carlos Ascencio, confirmó en declaraciones que publica este miércoles la prensa local, que entre el 1 de enero y el 29 de diciembre se han producido unos 4.300 asesinatos en este país de poco más de 20.000 kilómetros cuadrados y 6,1 millones de habitantes. El jefe policial afirmó que el lunes la cifra de asesinatos se disparó a 20, cifra parecida a los 22 y 23 muertos que se registraron los días 4 y 5 de diciembre, aunque señaló que este mes ha habido días en los que el número de caso se ha reducido a seis, siete u ocho. Esta cifra de 4.300 muertes violentas este año deja al país con un promedio de 12 al día, con un aumento considerable respecto a los 3.179 con los que cerró 2008. Entre enero y septiembre pasado, la cifra de asesinatos ya era de 3.177 homicidios, según las fuentes oficiales. Por su parte, el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, afirmó al asumir el poder, el 1 de junio pasado, que desde principios del año la cifra de homicidios se había disparado. Por ello, el mandatario prometió cambiar la política de seguridad impulsada en los últimos años por las administraciones de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). El mandatario, que alcanzó el poder como candidato de la antigua guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ahora convertida en partido político, ordenó en los últimos meses operativos conjuntos de la Policía y el Ejército en zonas de alta incidencia criminal. Así, el primer Gobierno del FMLN, grupo que entre 1980 y 1992 libró una guerra civil con las Fuerzas Armadas, utilizó este recurso para labores de seguridad pública, algo vetado desde el fin de la guerra en 1992. Los soldados, armados con fusiles, marchan en columnas o se mantienen en las esquinas de las calles, en un intento de las autoridades de seguridad de disuadir a los delincuentes y homicidas en las zonas más afectadas por este problema. Funes también ha asegurado que apostará por la prevención de la violencia con distintos programas destinados a los jóvenes, y al desarrollo económico de las poblaciones más pobres. Las autoridades sostienen que la mayoría de los crímenes que ocurren en el país, como los homicidios, extorsiones o asaltos, son perpetrados por "pandilleros", integrantes de bandas de delincuentes juveniles, cuyos miembros se estiman en unos 30.000; así como por otros grupos ligados al tráfico de drogas. Las "maras", como son conocidas las pandillas en este país, tuvieron origen en la ciudad estadounidense de Los Ángeles y llegaron a El Salvador con los miles de deportados que, tras el fin de la guerra civil encontraron un caldo de cultivo en una sociedad golpeada económicamente, con grandes desigualdades, pero con las esperanzas de dejar de contar muertos. Sin embargo, la paz social que se esperó alcanzar con la firma de los acuerdos entre la guerrilla y el gobierno, en 1992, es una deuda pendiente que aún no tiene fórmulas de solución, un reto de las autoridades y de los salvadoreños para el venidero 2010. En ese sentido, Ascencio dijo que pese a la gran cantidad de homicidios con los que concluye 2009, la tendencia estadística "va hacia abajo", por lo que consideró que de continuar en esa dirección el país tendrá un "mejor panorama de seguridad" el próximo año.

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