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En los últimos dos años, Panamá registra inflación de 5.4%

Diario La Prensa, Panamá. | 3 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Los panameños llegan a la temporada de compras de diciembre con un poder adquisitivo disminuido ante el constante aumento de los precios, mientras los salarios apenas se han movido. La situación es más compleja para el 65.3% de los asalariados del país, quienes ganan menos de 400 dólares, y que solo para la canasta básica tienen que destinar 206 dólares mensuales. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) por segundo año consecutivo ha superado el 2% anual y el indicador suma 5.4% entre 2005 y 2006, un incremento atípico, según opinión de expertos. A medida que el costo de la vida dibuja una curva ascendente y el dinero rinde cada vez menos, encontrar opciones económicas para alimentarse se ha vuelto más difícil, sobre todo cuando los productos básicos se han elevado en promedio 9.7% en los últimos tres años, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). A los apuros que deben sufrir las familias más pobres, se suman las peripecias de empleados, oficinistas y funcionarios para administrar sus exiguos presupuestos. El 65.3% de los asalariados en el país gana menos de 400 dólares al mes, según la Contraloría General de la República. "Aunque no hay reconocimiento oficial, la inflación ha llegado al país y afecta a personas de todas las clases sociales, quienes se ven obligados a mermar su poder de compra, recortar sus gastos, cambiar sus hábitos de consumo, con lo cual empeora su calidad de vida", señaló el asesor de finanzas personales José Canto. Además de subir el costo de la vivienda (4%), la electricidad (9.9%) y los muebles (2%), en octubre también subió el precio de los alimentos, el grupo de bienes de mayor peso dentro del índice de precios al consumidor (IPC). Se incrementaron los costos de las bebidas (2.5%), el pan (3.8%), la carne de res (2.3%), el azúcar (5.7%) y el arroz (8.1%), entre otros. Después de un aumento de 5.4% en el IPC en los últimos dos años, el Colegio de Economistas de Panamá prevé que en 2007 continuará su tendencia alcista, con un avance de 1.6%. El encarecimiento de los bienes y servicios, impulsado en parte por la demanda extranjera y la avalancha de capitales que está devorando cada metro cuadrado del país, está generando nuevas riquezas, pero también está ampliando la brecha económica entre los más ricos y los más pobres. "La desigualdad en el país se agudiza, y lo más grave es que los que más tienen actúan con individualismo y egoísmo", dijo la socióloga Elis Vergara. Y aunque la economía del país galopa a pasos acelerados, muchos no sienten la bonanza. Una encuesta de Dichter & Neira reveló que este año la economía personal de 82% de los encuestados no había mejorado y un 88.8% dijo estar dispuesto a tomar medidas para recortar sus gastos. La situación, dice Vergara, obliga a la gente a ser más creativa con sus ingresos y sus gastos. Algunos venden oro y carteras, otros buscan más ingresos cobrando por transportar a vecinos y conocidos al trabajo. Comida a dólar Los consumidores, cuyo poder adquisitivo se ha estancado en términos reales, tienen que arreglárselas para poder salir a flote. Los cambios más evidentes comienzan con un simple plato de comida. Frente a platos cada vez más caros, las ventas informales de comidas baratas están proliferando en toda la ciudad. Juan Moreno y su esposa Matilde, residentes de Río Abajo, son desde hace algunos años fieles proveedores de "comidas a dólar" a una clientela formada por cajeros de supermercados, vendedores de almacenes, funcionarios del Ministerio Público y del MEF. Se instalan al medio día junto al Rey de Vía España, abren el maletero de su taxi y su clientela acude con fervor detrás de los platillos calientes que pueden incluir carne, pollo y filete de pescado. "Vendemos hasta 70 comidas diarias y nuestros clientes no nos fallan no solamente por el precio sino por el sabor", dice Juan. Como este matrimonio, hay una decena de personas que venden sus comidas caseras en el área de Vía España y Calle 50. Las entregan en platos desechables, con porciones más pequeñas que un plato normal. "Todas las semanas se inician negocios como éstos aunque no siempre tienen continuidad", dijo Moisés Pinzón, director regional Panamá de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa. Más que ser competencia para restaurantes como Niko’s, Mc Donald’s, KFC y Don Lee, estos negocios familiares le quitan una tajada del mercado a restaurantes populares, que venden comida a un promedio de 2.50 dólares o menos. La Ermita, un restaurante ubicado en Plaza Concordia desde hace cinco años, vio sus ventas disminuir, y su dueño, Orlando Kivers hijo, un día decidió poner a sus vendedores literalmente en las veredas de calles cercanas, con comidas empacadas y al mismo precio módico de un dólar. "Estábamos sufriendo con esas personas que vendían las comidas a dólar, así que ahora aprovechamos ese movimiento y el 25% de nuestras ventas proviene de allá", dijo Kivers.

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