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Gobierno costarricense despeja camino para aprobación de TLC

Por Odalys Troya Flores, agencia PL. Desde La Habana. | 9 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Aunque la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana es un sueño del presidente costarricense, Oscar Arias, para el pueblo sigue siendo una pesadilla. El sueño del mandatario parece avivarse tras su recién concluida visita a Estados Unidos donde realizó encuentros con organismos financieros internacionales, la cámara de comercio estadounidense y su par George W. Bush. Ayer, el gobierno costarricense retiró de las sesiones extraordinarias de la Asamblea Legislativa todos los proyectos presentados y pendientes, con excepción del TLC, de manera que su ratificación encuentre el camino despejado. Así lo expresó el propio ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias, quien aseguró que de esa forma se le daría todo el espacio a la comisión de Asuntos Internacionales y Comercio Exterior para que dictamine el próximo 12 de diciembre el TLC. La Asamblea Legislativa emitió una resolución el pasado 31 de octubre, en la que fijó ese día de este mes como fecha límite para emitir el dictamen del Tratado. "Con esta decisión el Poder Ejecutivo demuestra congruencia con su política y su plena conciencia de lo urgente que es para Costa Rica la aprobación del tratado", enfatizó el ministro Arias. Una vez dictaminado, el gobierno volverá a enviar a los diputados la agenda de sesiones extraordinarias inicialmente remitida, que es prioridad de esta Administración, añadió el hermano del presidente de Costa Rica. Porque para el presidente tico "sigue siendo un hecho que la riqueza de las naciones se construye con la inversión e innovación del sector privado." El gobernante parece ignorar el fuerte rechazo en su país contra dicho instrumento y lo minimiza a la oposición del opositor partido Acción Ciudadana (PAC). Esa fuerza invitó más de una vez al mandatario a renegociar el acuerdo, y no a rechazarlo. No así decenas de organizaciones sociales costarricenses opuestas al instrumento comercial, que ya anunciaron sendas jornadas de vigilias para el lunes y martes próximos contra la eventual ratificación. Advirtieron que se apostarán frente a la sede del Congreso costarricense, donde intentarán impedir la revalidación del acuerdo aprobado hace casi tres años por el gobierno anterior. Esta manifestación de resistencia forma parte de un programa de lucha anti-TLC que llevan a cabo numerosos sectores de la sociedad costarricense y en el cual participan sindicalistas, estudiantes, ecologistas, mujeres e intelectuales, fundamentalmente. Aseguran que el TLC es un instrumento que modificará drásticamente el Estado social de derecho costarricense, porque compromete al país en una apertura total en un plazo máximo de 20 años. Además, obliga a abrir el mercado nacional a las importaciones agrícolas de Estados Unidos, sin que su gobierno se comprometa a eliminar los subsidios. Por otra parte, el TLC contiene normas de protección a la propiedad intelectual superiores, incluso, a las que contempla la Organización Mundial de Comercio, lo cual encarecerá el precio de los agroquímicos y los servicios de salud. Por estas razones, y en particular porque los costarricenses saben que con la apertura que significa ese tipo de tratado perderían una serie de derechos que no han logrado otras naciones del área, es que la nación es la más retrasada entre sus "colegas firmantes". Los más fuertes pilares contra su ratificación son los monopolios estatales de electricidad y comunicaciones, así como el Seguro Social. Frente a la posible privatización de esas dos grandes instituciones, una fuerte ola de rechazo se ha levantado en el país. Por ahora, el gobierno se apura, mientras que más del 50 por ciento de los costarricenses aseguran que la lucha en las calles será el más fuerte rival del TLC.

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