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Violencia contra las mujeres, fenómeno generalizado en Guatemala

Por Carmen Esquivel, agencia PL. Desde ciudad Guatemala. | 10 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Los asesinatos de mujeres por su condición de género adquieren hoy dimensiones insospechadas en Guatemala, donde sólo este año murieron cerca de 600 féminas de distintas edades, grupos étnicos y posición económica o social. Las hipótesis son disímiles, pero todas apuntan a que la impunidad es el caldo de cultivo para la reproducción de un fenómeno que -si bien no es nuevo- sí lo es en su magnitud y efectos. La abogada y especialista en Derechos Humanos Hilda Morales, de la Red de la No Violencia contra la Mujer, explica en una amplia entrevista a Prensa Latina las características de este problema. P- ¿Cuáles, a su juicio, son las causas del creciente número de asesinatos de mujeres? Son varias y están relacionados con la estructura patriarcal de la sociedad y la cultura de violencia aprendida durante la guerra. P- Hoy se responsabiliza también al crimen organizado, el narcotráfico o las pandillas juveniles. Sí, pero aún cuando las muertas sean amas de casa, trabajadoras o jóvenes involucradas en grupos delincuenciales, siempre la causa es esa relación desigual de poderes, ese mandato de que son los hombres quienes controlan el cuerpo y la vida de las mujeres. P- Se dice que el promedio anual de muertas es superior al del conflicto armado interno. Ese es un estudio que hizo el Procurador de los Derechos Humanos teniendo en cuenta que durante los últimos cinco años han sido asesinadas más de dos mil 500 féminas de todas las edades, desde niñas, adolescentes, adultas y ancianas. Nos preocupa el incremento de crímenes de mujeres en edad reproductiva. De acuerdo con informes de organizaciones sociales, más de 50 por ciento eran madres y en 15 por ciento alguno de sus hijos presenció la agresión. P- Varias organizaciones han denunciado que la ausencia de investigación y de castigo a los culpables reproducen este flagelo. Es como un estímulo. Si no se hace ninguna investigación, ni se lleva a proceso a los victimarios, pues se puede seguir matando que no va a pasar nada, es como matar moscas y no vidas humanas. P- El problema se da también en otros lugares. ¿Conoce el caso de Ciudad Juárez, en México? Sí, y creo que tiene algunas diferencias porque Juárez es una ciudad fronteriza donde la mayoría de las muertas son trabajadoras de las maquilas. En el caso de Guatemala todos los grupos socioculturales han sido afectados: indígenas, no indígenas, amas de casa, empleadas, estudiantes, trabajadoras del sexo, es más generalizado y sucede en toda la República. P- Se afirma que uno de los grandes problemas aquí es la falta de leyes para sancionar algunos delitos. En efecto, es una preocupación que hemos tenido desde el movimiento de mujeres sobre la necesidad de reformar el código penal para tipificar algunos delitos como el acoso sexual, al cual vemos como un preludio en los asesinatos. P- Acaban de adoptar aquí un plan que involucra a los tres poderes del Estado para enfrentar el problema. Es un doble esfuerzo y debería de unificarse con el trabajo que viene desarrollando desde 1997 la sociedad civil y en especial la Coordinadora Nacional para la Prevención de la Violencia Intrafamiliar y contra las Mujeres. El asunto es grave y hay que abordarlo desde el punto de vista legal, pero también desde la psicología, la sociología y las políticas públicas. Me pregunto, a dónde vamos a ir a parar en una cultura donde se odia la vida y a las mujeres en edad reproductiva, pareciera que estamos negando el futuro a nuestro país.

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