La marihuana es la droga ilegal que más se consume en Honduras, y es incluso más barata que el cigarrillo, informaron voceros de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico (DLCN).
En el país, agregaron las fuentes, también se consume cocaína que los residentes del caribeño departamento de Gracias a Dios recogen en las playas, cuando los narcotraficantes que las transportan en lanchas rápidas son perseguidos por la Fuerza Naval y lanzan los fardos al mar.
Los "misquitos", como se denomina a los habitantes de Gracias a Dios, con frecuencia revisan las costas para recoger la droga que venden y consumen.
Honduras tiene costas en el Pacífico y en el Caribe, así como fronteras terrestres con Guatemala, El Salvador y Nicaragua, y se ha convertido en un eslabón importante en las rutas del tráfico de drogas que van de Colombia a Estados Unidos.
En los dos últimos años, la prensa local ha difundido informes sobre la presencia en el país del llamado cártel de Sinaloa, en especial en los departamentos de Copán y Cortés, fronterizos con Guatemala.
Según informes de la DLCN conocidos por Notimex, también opera en este país el cártel colombiano del Caribe, en los departamentos de Colón y Gracias a Dios.
La DLCN desmanteló en noviembre pasado una propiedad de más de 150 hectáreas en la comunidad de Naco, Cortés, donde se estaba construyendo una pista de aterrizaje.
Según el diario Tiempo, la propiedad pertenecía a un testaferro de Mario Fernando Hernández, quien era vicepresidente del Congreso Nacional cuando fue asesinado el 22 de diciembre de 2008, tres días después del decomiso en Francia de un cargamento de pseudoefedrina.
La pseudoefedrina, procedente de Honduras, tenía un valor de siete millones de euros, y la firma Genéricos de Honduras, propiedad de Hernández, la recibió desde Siria, según los reportes de Tiempo.
La situación de desempleo que afecta a muchos hondureños facilita su contratación para ir a trabajar en haciendas de "jefes guatemaltecos" del cártel de Sinaloa, ubicadas en los departamentos fronterizos con Honduras.
Las autoridades de Honduras mantienen un combate al tráfico de drogas, pero la lucha contra el lavado de activos es incipiente, pese a los señalamientos de que los narcos invierten recursos en hoteles y complejo de apartamentos desde hace décadas.
Drogas sintéticas como las metanfetaminas también se consumen en este país, en especial entre jóvenes que asisten a fiestas públicas en las principales ciudades del país, como Tegucigalpa y San Pedro Sula.
Otro sector afectado por las denominadas "piedras de crack", elaboradas de desperdicios de cocaína, son los niños de la calle.
El director de la organización humanitaria Casa Alianza en esta capital, que trabaja con los niños de la calle, el español Manuel Capellín, indicó a Notimex que unos 30 mil menores de edad viven en las calles de este país centroamericano.
"La crisis política, la enorme pobreza ha aumentado con el número de niños que viven en desamparo y muchos de ellos al estar en forma permanente en las calles utilizan diferentes tipo de droga", precisó el dirigente humanitario.
Capellín apuntó que estos niños y niñas hondureñas que dependen de alguna manera de las calles para sobrevivir, utilizan además del crack, la marihuana, cocaína y también inhalan un pegamento que se utiliza para encolar zapatos.