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Los sobrevivientes de la masacre de «El Mozote» exigen la verdad

Agencia ACAN–EFE. Desde San Salvador. | 11 de Diciembre de 2006 a las 00:00
La salvadoreña Rufina Amaya, quien hace 25 años logró sobrevivir a una de las más cruentas matanzas que se le atribuyen al Ejército de este país, y donde se estima murieron unas mil personas, pide hoy como acto de justicia: "conocer la verdad". Amaya, una campesina que vivía junto a su pareja y cuatro hijos, todos asesinados, fue testigo mudo de la matanza ocurrida entre el 11 y 13 de diciembre de 1981 en el cantón "El Mozote" y otros caseríos del municipio de Meanguera, en el departamento de Morazán y a unos 190 kilómetros al este de San Salvador. Según diversas fuentes, la matanza se registró en el marco de una amplia operación militar dirigida por el Batallón de Infantería de Reacción Inmediata Atlacatl y con el apoyo de unidades aéreas y de artillería. El Atlacatl era comandado por el coronel Domingo Monterrosa, muerto en 1984 luego de que el helicóptero en el que viajaba fue derribado por la guerrilla en un poblado cercano al lugar donde ocurrió la matanza. Amaya, de 64 años de edad, es considerada la única persona que sobrevivió a la masacre y quien escondida tras un arbusto observó como los militares asesinaban a niños y adultos, y luego prendían fuego a las humildes viviendas para incinerar los cadáveres. Según su testimonio, los militares actuaron bajo el pretexto de que los pobladores mantenían vínculos con los grupos guerrilleros del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, hoy principal partido de oposición), que en 1980 generalizó la insurrección contra el sangriento régimen oligárquico de El Salvador, en una lucha que duró 12 años y finalizó el 16 de enero de 1992 con la firma de los Acuerdos de Paz con el Gobierno. Amaya expresó a Acan-Efe, por teléfono, que "la realidad y la verdad que se dio aquí ha removido a muchos corazones y ha abierto la conciencia" lo que a su juicio ánima para que un día "se haga justicia". Agregó que "para mí es un honor haber descubierto esa masacre", refiriéndose a su testimonio hecho público en reiteradas ocasiones, aunque lamentó "que el Gobierno no quiere aceptar (los hechos), ni quiere hacer justicia". La superviviente, que hoy vive en una comunidad cercana al lugar de la masacre, dijo que "si no removemos el caso no se puede hacer justicia", misma que a su juicio no debe ser "de cárcel, ni de muerte". Para ella, la justicia debe venir "sobre la conciencia de buscar el perdón, pedirle perdón al pueblo" y "conocer la verdad, la verdad es la que se busca". El sábado pasado, cientos de salvadoreños participaron en los actos realizados en recuerdo de las víctimas, que tuvieron lugar en el cantón El Mozote. La conmemoración incluyó ceremonias religiosas, así como una vigilia que se extendió hasta la madrugada del domingo y que contó con la animación de diversos grupos musicales, entre ellos los Guaraguao, de Venezuela. Por su parte, la directora de Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador, María Julia Hernández, informó recientemente que el 23 de noviembre pasado en representación de los familiares de las víctimas solicitaron ante un juzgado la reapertura del caso que fue cerrado luego de la aprobación de una ley de amnistía, en vigor desde 1993. El principal argumento de Tutela Legal se basa en resoluciones de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador y recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIHD) que señalaron excepciones a la amnistía en casos de "graves violaciones a los derechos humanos", como las ocurridas en El Mozote. Hernández sostiene que al menos mil personas fueron asesinadas en esos tres días y que hasta 2004 un equipo de forenses argentinos logró exhumar "un mínimo" de 281 cadáveres, de los cuales un 74 por ciento eran menores de 12 años. Tutela Legal también espera que la CIDH brinde próximamente una resolución por el mismo caso que fue presentada en 1994 y retomada por el organismo internacional en 2005.

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