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Guerrillero colombiano extraditado tejió en Costa Rica red de narcotráfico

Agencia ACAN–EFE. Desde San José. | 21 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Un jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Héctor Orlando Martínez Quinto, extraditado este jueves a su país, y quien se hacía pasar por pescador, tejió en Costa Rica, desde el año 2000, una vasta red de tráfico de cocaína y compra de armas, según las autoridades. "Yo no podría precisar la magnitud de la red que podría haber formado en nuestro país, pero sí sabemos que logró involucrar a algunos pescadores en el negocio del tráfico de cocaína", declaró este jueves a la AFP el ministro de Seguridad Pública, Fernando Berrocal. Martínez Quinto se estableció en el puerto Pacífico de Puntarenas, 120 kilómetros al oeste de San José, en una barriada pobre, donde muchos de sus habitantes se dedican a la pesca. "Lo que sí es cierto --dijo Berrocal-- es que desde que asumimos el gobierno en mayo pasado las capturas de droga frente a la costas de nuestro país se incrementaron en un 250%. En el 2005 se capturaron seis toneladas de cocaína, y en lo que llevamos del 2006 esa cifra llega casi a 20 toneladas". Varios de esos cargamentos eran transportados por pescadores artesanales, que habrían sido reclutados por el jefe de las FARC. Berrocal dijo que días después de la detención de Martínez Quinto, organismos de inteligencia dieron un duro golpe al tráfico de armas, cuando la policía capturó en San José un enorme cargamento de municiones, aparentemente procedente de Nicaragua, y que tendría como destino la guerrilla colombiana. Martínez Quinto fue sacado este jueves de su celda en la sección de máxima seguridad del Centro Penitenciario La Reforma, 15 kilómetros al noroeste de la capital, para ser transportado al aeropuerto internacional Juan Santamaría, en el mismo sector, y de allí proceder a su extradición a Colombia. Las autoridades costarricenses montaron un gran operativo de seguridad entre La Reforma y el aeropuerto, ante el temor de que guerrilleros colombianos pudieran intentar rescatar a uno de los hombres más peligrosos de las FARC. Martínez Quinto, un hombre grueso y fornido, de 38 años, vivía modestamente en Puntarenas, donde estableció cordiales relaciones con sus vecinos, quienes cuando fue capturado no podían creer que se tratara de un hombre que dirigió varias masacres en Colombia, según testimonios que recogió entonces la prensa local. Allí instaló su base de operaciones, pero también viajaba a su país, como lo hizo a finales de abril de 2002, para dirigir una operación el 2 de mayo en en la localidad de Bojayá, en el departamento del Chocó, donde el Frente 58 de las FARC atacó la población con armamento de guerra, dejando 84 civiles muertos y más de 100 heridos. En el año 2000, Martínez se casó con una prostituta que ahora se encuentra en la cárcel de mujeres. Según Migración, el matrimonio "fue arreglado" para obtener la cédula de residencia que Martínez Quinto recibió en sólo un mes, considerado como un tiempo récord. "Ellos se casaron el mismo día que se conocieron. De esa manera, Martínez Quinto no necesitó presentar copia de su hoja de delincuencia para realizar el trámite", dijo el director de Migración, Mario Zamora. La prostituta, cuya identidad y edad no trascendió, purga prisión en la cárcel del Buen Pastor, al sur de la capital, por presunta participación en un asesinato y robo agravado. Según informes de las autoridades colombianas, Martínez también está involucrado en la toma de la población de Juradó, en 1999, donde fueron asesinados 84 policías colombianos, muchos de ellos decapitados.

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