El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió este martes que los efectos de la tormenta tropical Agatha y la erupción del volcán Pacaya agravarán la crisis alimentaria en Guatemala, donde el hambre dejó 400 muertos el año pasado.
"Estos últimos eventos han complicado la situación de seguridad alimentaria en el país y es urgente redoblar los esfuerzos coordinados" para paliar la crisis, consideró la representante del PMA en Guatemala, Willem van Milink, en un comunicado.
Según la nota de prensa, el organismo "continúa brindado apoyo a la población (afectada por la hambruna) con los escasos recursos disponibles, pero la acumulación de daños agrava la intervención de emergencia".
Tanto la erupción volcánica como la tormenta Agatha han dejado 153 muertos, 93 desaparecidos y una cantidad de decenas de miles de damnificados, según el último balance oficial.
El PMA asiste con sus proyectos a unas 30.000 familias afectadas en las diferentes regiones del país. Sin embargo, la falta de financiamiento limita las acciones de respuesta a estas emergencias.
A esto se suma la difícil situación de las familias afectadas por la sequía en el este del país, a las que se les han empezado a agotar sus reservas de alimentos, señaló el organismo.
Las "limitadas fuentes de empleo y un inicio irregular de la temporada de lluvias, que está poniendo en peligro la cosecha de los agricultores de subsistencia", son otros dos factores que agravan la crisis, según el PMA.
Guatemala sufrió el año pasado una de las peores sequías de las últimas décadas, que provocó la muerte de unas 400 personas, en su mayoría campesinos pobres que sufrieron la destrucción de sus cultivos de subsistencia, en especial frijol y maíz.
En este país, según las Naciones Unidas, 48% de los niños menores de cinco años padecen de desnutrición crónica, uno de los índices más altos del mundo y el primero en Latinoamérica.
Además, 51% de los 13 millones de habitantes de Guatemala vive en la pobreza y 15% en extrema pobreza.