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Cooperantes con Honduras presionan para fortalecer instituciones

Tegucigalpa. Agencias. | 11 de Junio de 2010 a las 00:00
Embajadores de los 16 países cooperantes con Honduras, conocidos como el G-16, presionan para que se fortalezcan las instituciones democráticas en ese país, debilitadas tras un golpe de Estado y en medio de denuncias del presidente Porfirio Lobo de intentos de derrocarlo. El Legislativo, el Judicial y el Ejecutivo están en la mira del G-16, cuyos embajadores han visitado cada uno de estos poderes en los últimos días para hablar de gobernabilidad, de democracia y de la situación económica de Honduras, que se prepara para cumplir el 28 de junio el primer aniversario del golpe de Estado que depuso al entonces presidente Manuel Zelaya. La comunidad internacional sugiere que, "para alcanzar la paz y la tranquilidad" del país, "los tres poderes del Estado inicien un diálogo". En un comunicado emitido al término de estos encuentros, los embajadores del G-16 reprochan al gobierno de Porfirio 'Pepe' Lobo, instalado el 27 de enero, que mantenga en su administración la misma estructura del gobierno de facto que siguió al derrocamiento de Zelaya. El comunicado se refiere en particular a la Corte Suprema de Justicia, en la mira por la reciente destitución de cuatro jueces críticos con el golpe de Estado, y el Ministerio Público. "Observamos con preocupación la decisión de despido de cuatro jueces y un defensor público por parte de la Corte Suprema de Justicia (CSJ)", por haberse manifestado en contra del golpe de Estado que depuso a Zelaya, indicó el G-16. El embajador español, Ignacio Rupérez, fue más allá y espetó a la máxima autoridad judicial del país, una de las instituciones que participó activamente en el derrocamiento de Zelaya: "Todos esperamos que haya una reconsideración de la Corte Suprema de Justicia (CSJ)", para que revoque su decisión. Pero el propio presidente hondureño está en una encrucijada entre la comunidad internacional, que le exige más gestos para reintegrar a Honduras a las instituciones internacionales a fin de abrir el grifo de los fondos de ayuda y créditos internacionales, y las limitaciones que encuentra en el interior del país. El martes, Lobo denunció la existencia de un complot para "fregarlo", es decir, derrocarlo, en el que participarían miembros de su propio grupo político, el Partido Nacional (PN, derecha). De hecho, Lobo se quejó el jueves de que la Fiscalía no haya investigado dichas amenazas. "Ya (hace) días la Fiscalía debió iniciar investigaciones al respecto, ya (hace) días circulan las amenazas", lamentó el mandatario a la prensa. El embajador de Estados Unidos, Hugo Llorens, dijo que, en el encuentro que el G-16 mantuvo con Lobo, "se habló de temas de gobernabilidad, democracia, la situación económica, (...) la coordinación de los programas de la comunidad internacional". El tema de los derechos humanos es otra de las preocupaciones de la comunidad internacional. El G-16 "observa con inquietud" la situación de violación a los derechos humanos, el nivel de impunidad que existe en el país, el alarmante aumento de los asesinatos a periodistas y la persistencia de actos de violencia contra ciudadanos políticamente activos".

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