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Multan farmacias salvadoreñas por vender medicinas del Seguro Social

Por Clara Villatoro. Diario La Prensa Gráfica, El Salvador | 28 de Enero de 2007 a las 00:00
La venta de medicamentos propiedad del Ministerio de Salud y del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) se ha vuelto una de las principales causas de sanciones impuestas por parte del Consejo Superior de Salud Pública (CSSP) a las farmacias privadas. El caso más emblemático, según las autoridades, es el del antihipertensivo compuesto de nifedipina bajo la marca Adalat OROS, de Bayer. Dicha empresa, aunque comercializa el medicamento de manera libre, también produce cierta cantidad para el Seguro. Daniel Quinteros, secretario del CSSP, explicó que debido a denuncias del mismo laboratorio han descubierto la comercialización del antihipertensivo, con el formato fabricado para el Seguro, en al menos tres redes de farmacias. Una de ellas ya recibió una multa por $5,000, que ya fue cancelada. "El Adalat es un hipertensivo que tiene larga duración de efecto y por eso es caro. En varios locales de una farmacia se descubrió que se estaba comercializando de manera ilegal al identificar blísteres marcados como propiedad del ISSS. Ahora por esa misma razón se procesan dos farmacias más", afirmó Quinteros. El consejo descubrió que en estas dos farmacias también se vendía el mismo producto, aunque con empaque comercial. Los casos son similares en medicamentos propiedad de Salud, aunque Quinteros se refirió al del ISSS como el más emblemático. El funcionario desconoce quién abastece a los establecimientos con estos productos, pero presume que sea robo o fugas. En realidad nadie tiene claro cómo llega esta medicina a farmacias. La jefa de control de farmacias del Seguro, Lidia Eugenia de Nieto, descartó cualquier anomalía en sus farmacias: "No se ha reportado en ningún establecimiento del ISSS alguna denuncia. O sea que si está vendiéndose, no ha sido por robo a la institución". El Seguro sostiene que si bien en 2006 se registraron casos de usuarios que reclamaban hasta tres veces un mismo medicamento —no necesariamente Adalat— mediante recetas falsas, las cantidades no eran tan grandes. "La preocupación sería si nos faltara, pero Adalat tenemos, estamos abastecidos", dijo Nieto. El ISSS asegura que la otra posibilidad es robo o fuga en la distribuidora del medicamento antes de llegar a sus bodegas, por lo que la pérdida no la percibiría el Seguro, sino la empresa. Mauricio Mejía, coordinador de almacenes del ISSS, asegura que nunca se ha tenido una notificación de algún proveedor por esa causa: "Si eso sucede y hay un retraso, ellos se atienen a las multas por incumplimiento de entrega. La verdad nunca se han justificado con algo así". Mario Ancalmo, representante de la Asociación de Industriales Químicos Farmacéuticos de El Salvador (INQUIFAR), asegura que problemas como estos siempre afectan a los productores, en especial porque no pueden garantizar la calidad del producto que no ha sido distribuido por ellos, y de darse algún efecto —por estar vencido—, la repercusión vendrá al laboratorio. El CSSP asegura que sus facultades legales le permiten llegar al menos a la sanción de aquellas farmacias que sigan comercializando producto ilegal. Sin embargo, el dolor de cabeza dado por las farmacias va más allá. "Hay muchas irregularidades. Hayamos ausencia de regentes, ventas ilegales, falsificaciones o venta de productos regulados sin receta", explicó Quinteros. La Junta Química fue la que más registró sanciones en 2006, con un total de 20 multas económicas, siete cierres de establecimientos y 38 amonestaciones verbales.

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