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Comenza el carnaval panameño

Ciudad de Panamá. PL. | 4 de Marzo de 2011 a las 00:00
Panamá amaneció este viernes bajo el influjo del tambor y las caderas por los carnavales, la fiesta más esperada por una población mestiza con oído y piernas privilegiadas para la música y la danza. La ciudad de Las Tablas, provincia de Los Santos, es el epicentro de una tradición arcaica, en la cual dicen que los conquistadores españoles se mordían de rabia al serles imposible dirigir los pies hacia el sentido de la música y cimbrar la cintura. Al decir de cronistas, por dentro de los huesos de los tableños no corre médula, sino una gelatina que salta al exterior al conjuro de la percusión, engrasa las articulaciones y les permite un serpenteo corporal envidiable para el mejor contorsionista. Los nativos se igualan a sí mismos a los carnavaleros de Río de Janeiro, Santiago de Cuba o los negros de Nuerva Orléans, y en esos días bajan de las alturas al panteón africano, sean yorubas, bantos o fon, con sus omnipresentes orishas e inkices. Pero lamentablemente los policías no van a arrollar en las tunas, y aunque el toque del tambor les obliga a mover los pies, están por decenas en cada esquina o colmando el parque Belisario Porras de Las Tablas, fusta en mano y a la expectativa. Porque este año el gobierno quiere curarse en salud y ha asignado para la capital y Las Tablas principalmente, más de cuatro mil 500 policías, mientras que hospitales como el Santo Tomás, decretaron ya alerta verde y reforzaron sus urgencias. Atrapados todo el año en el trabajo y la burocracia, nada mejor para el panameño común que zambullirse en ese mundo de extravagancia y goces, y hacer del carnaval una criba que filtre por cinco días el tóxico de la política y la contaminación ambiental que tupe sus arterias.

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