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Denuncian crisis de valores en Panamá

Ciudad de Panamá. Por Lizabeta S. de Rodríguez, La Estrella. | 6 de Abril de 2011 a las 00:00
Nuestro país enfrenta nuevamente el encarecimiento del costo de la vida, consecuencia del incremento en el precio del petróleo internacionalmente y de la especulación en los precios en el mercado nacional. La población se debate por encontrar solución a los apremiantes problemas que le agobian, frente a un poder adquisitivo cada día más reducido, debido al aumento de la canasta básica de alimentos y el alza del pasaje en el transporte público, entre otros. Panamá se estremece por una serie de escándalos de corrupción y actuaciones carentes de moral y ética, escenificados por funcionarios públicos de alta jerarquía. La foto aparecida en diarios locales e internacionales donde aparece el cónsul de Panamá en Canarias (España) vestido de mujer, en la fiesta del carnaval, ha sido cuestionada públicamente, no por su vida privada o actividades personales, sino, por lo que representa, la imagen de la representación diplomática de nuestro país en el exterior. La situación debe servir para que la Cancillería haga una evaluación seria, objetiva y honesta; valorice a los egresados de la carrera diplomática y replanteé la forma de seleccionar el personal que nos represente en el exterior. No es la primera vez que un representante del Servicio Diplomático Panameño afecta la imagen del país de una u otra forma, para experiencia la del cónsul en Miami. Otro caso sonado, es la denuncia efectuada por la abogada y ex jueza suplente Zulay Rodríguez, ante la Asamblea Nacional de Diputados, contra el magistrado José Abel Almengor, por su supuesta participación en la conspiración del grupo PAMAGO, a fin de lograr la destitución de la entonces procuradora general de la Nación, Ana Matilde Gómez. Según información suministrada por la licenciada Rodríguez, a los diarios, tanto el magistrado Almengor, como el Dr. Ítalo Antinori, quien presidía la Comisión de Reformas a la Constitución Nacional, participaban del grupo PAMAGO. Este incidente desembocó con la renuncia del Dr. Antinori ante la Comisión de Reformas Constitucionales y generó una guerra de ataques personales entre los implicados. Lo cual profundiza más la desconfianza de la ciudadanía en las autoridades, sobre todo por tratarse de miembros del Órgano Judicial, responsables de la salvaguarda, seguridad jurídica e institucionalidad de la Nación. Estos hechos evidencian la severa crisis de valores por la que atraviesa nuestra sociedad y reafirman la percepción ciudadana, en cuanto a los profundos niveles de descomposición moral y ética que corroen la administración de los órganos del Estado. Pareciera que no salimos de un escándalo para caer en otro. Históricamente la población viene cuestionando la actuación de altos jerarcas de gobiernos, por las insanas prácticas de clientelismo político, nepotismo y negociados, entre otros males que afectan la buena administración pública. Solo el escándalo amerita renuncias o destituciones. La población está saturada de la diatriba y espera un cambio de conducta positivo. Queremos ciudadanos íntegros, ¿pero cómo lograrlo si las propias autoridades proyectan imagen de doble moral, farsa o falta de valores éticos? (*) ECONOMISTA Y EDUCADORA.

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